Detrás del teclado

Por, Dr. Luis O. Rodríguez


Manejar conflictos interpersonales en el ministerio y en la vida de la iglesia no suele ser un tema atractivo para muchos. Con frecuencia, la tendencia más común entre creyentes es evadir los mismos con la desdicha ilusoria de que éstos desaparezcan por sí solos. De hecho, el evadir conflictos en ocasiones produce el incremento de tensión entre las partes y el entierro de sentimientos profundos.


A partir de esta situación, podemos observar en nuestro mundo moderno una nueva tendencia, resolver conflictos detrás del teclado de un computador, una tableta o un teléfono inteligente. En ocasiones la llamada o la conversación cara a cara es reemplazada por un correo electrónico, un texto o un ‘post” en alguna plataforma social. Esta acción de evitar el careo o la confrontación directa es muy útil para los que no poseen la fuerza moral para confrontar con mansedumbre y enmendar conflictos en búsqueda de la paz. Y, permítame hacer la salvedad, los textos y correos electrónicos que con sobriedad se escriben para resolver asuntos y aclarar hechos tienden a ser una opción viable para todos. Mi argumento se centra en la conveniencia de aquel que no tiene la valentía para enfrentar conflictos y prefiere defenderse detrás de un teclado para resolver alguna situación personal.


Bueno, suficiente con el asunto, no quiero que nadie diga que me escondo detrás de este teclado para decir lo que siento. Preguntémonos más bien que dijo Jesús al respecto. Dos pasajes vienen a mi mente, Mateo 5:23-14, “Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda”.


El contexto de este pasaje trata sobre la responsabilidad de ofrendar, y el mensaje es claro: nadie puede presentar una ofrenda agradable a Dios si no vive en paz con su semejante.


El segundo pasaje también se encuentra en Mateo 18:15-22. Aquí Jesús nos da un modelo para el manejo de conflictos. Su llamado es claro: debemos confrontar los conflictos con amor, llamando a la persona individualmente. Esa es la estrategia santa que Él nos presenta y, no hay otra.


Jesús no se hubiera escondido detrás de un teclado para manejar conflictos, ni hubiera esperado que el personaje en cuestión abandonara la escena para trasquilarla a espaldas. Jesús hubiera confrontado con amor como lo hizo en un pozo, al pie de la corteza de un árbol o en la casa de alguien importante. Aprendamos de Jesús.




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