El pesebre trajo esperanza

Por: Mareleney Rodríguez


Los otros días alguien me dijo, “Estoy ansioso que se termine el año 2020”. Bueno, como siempre, ¡terminará el 31 de diciembre! Indudablemente, este anhelo desesperado es el resultado de un año tumultuoso —pandemia, huracanes, terremotos, muertes, conflictos, etc. Pero en medio de todo este caos, Dios no se ha mudado de Su trono, tampoco ha perdido poder. Los cielos siempre contarán la gloria de Dios y el firmamento siempre anunciará la obra de Sus manos. En medio de las crisis, la misericordia de Dios ha sido la misma. Él ha sustentado el alma abatida por el dolor, ha visitado en los momentos de oscuridad, y ha extendido Su mano y nos ha alcanzado. También, ha tenido misericordia de aquellos que únicamente se acuerdan de Él cuando la calamidad toca sus puertas. Su amor trasciende, es ilimitado e incomparable. Si está leyendo este blog es porque está vivo y le animo a terminar el 2020 celebrando a Cristo.


Hablando de crisis, la escena del pesebre —antes, durante y después— estuvo rodeada de situaciones difíciles.


Aquí comparto cuatro:

  • Crisis 1: María recibe la noticia de un embarazo por concepción del Espíritu.

  • Crisis 2: José se da cuenta que su prometida daría a luz un hijo, sin haberse casado.

  • Crisis 3: No encuentran lugar en el mesón para el nacimiento de su hijo.

  • Crisis 4: Tienen que huir hacia Egipto porque el rey Herodes buscaba matar a Jesús.

Hemos leído el relato en los Evangelios muchas veces, pero estamos tan acostumbrados a leerlo que perdemos la seriedad del texto. La llegada del Mesías no estuvo rodeada de globos y pompa, no fue anunciada desde una plataforma llena de luces y de humo. No llegó en un auto blindado ni con guardaespaldas o escuderos. La esperanza del mundo nació rodeada de crisis, pero llena de amor y, sobre todo, de salvación para la raza humana. El antes, durante y después del pesebre le dio al mundo la oportunidad suprema de salvación.


Con ese gran regalo en mente, le animo a hacer un recuento de su vida y a enfocarse en las oportunidades que ha tenido. Si usted es un líder, evalúe su rendimiento en la iglesia y en su comunidad. ¿Qué ha logrado? ¿Fortaleció la crisis su ministerio? ¿Fortaleció la crisis su vida espiritual? Es vital que evaluemos nuestro rendimiento y hagamos las correcciones necesarias. El reino de Dios pide cuentas y transparencia.


“Emanuel” es la razón de nuestra celebración: Jesús con nosotros. Tenemos que predicarlo y adorarlo. Si terminó de leer el blog es porque todavía está vivo. No es una crisis, es una gran oportunidad.


Nos vemos laborando en el 2021 con crisis o sin ellas. Fiel es Dios.


¡Feliz Navidad!



Le comparto la perspectiva de la Navidad de mi sobrina de 9 años (escrito en español directamente de su puño. No contiene correcciones):


En el pesebre nació un niño llamado Jesús. Dios lo envió al mundo, pero nació en un lugar que no tenía lujos. Lo más hermoso es que nació como regalo al mundo. El es una luz que alumbró la tierra y hoy quiere que nosotros brillemos al mundo que El creó. Este mundo tiene gente de todos los colores y todos valen mucho. ¿Qué vas a hacer?


Hay mucha gente que sufre y no tienen a Jesús en sus corazones...tú puedes llevarle esa luz que brilla mejor que la luz de tu casa. Sabes que dice Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Entonces debes compartir a Jesús que nació en el pesebre. No solo decores tu casa con lucecitas, muestra a Jesús de verdad a otros.


La Navidad es amor hacia toda la humanidad. Tenemos que amar aun a los pecadores. Debemos amar a todos por igual.


Merry Christmas,

Alexa Villalta



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