GRATITUD

Necesitamos ojos espirituales para ver la bondad de Dios


¡Cuán interesante es observar la conducta de los seres humanos a nuestro alrededor! Pero, ¡cuánto más interesante es observar el comportamiento de los creyentes! Parte de ese comportamiento es la gratitud que manifestamos en nuestro diario vivir. La gratitud es una virtud moral, y como tal, denota buen comportamiento. Es una actitud que ve la vida entera como una dádiva, un regalo. Es un don divino impartido por el Dios de los cielos y que debería estar anclado en el corazón de Sus hijos.


Para algunos, la gratitud es un elemento condicional. Es medido en base a lo que reciben u obtienen. Por otro lado, hay quienes creen ser merecedores de las cosas, otros creen que tienen lo que tienen porque han trabajado arduamente, y otros creen que los demás tienen la obligación de proveer sus necesidades, y como tal, no consideran la gratitud una virtud. Solo demuestran agradecimiento de manera momentánea, mientras reciben, y pasan por alto que la “vida en sí” es una dádiva.


Un hijo de Dios debe ser una BIENAVENTURANZA visible de gozo y felicidad, una doxología viviente de gratitud y adoración”. (Charles Spurgeon)


Este mes, en nuestra nación, celebramos Acción de Gracias. Oh, y cuánto tenemos para dar gracias al dador de la vida: Jesucristo. Nuestra “acción de gracias” no la debe provocar una cena, un convivio o una fecha; sino un corazón que reconoce que sin Dios nada de lo que se tiene es el resultado de nuestras capacidades humanas.


Dios es el dador, y nosotros somos los receptores. ¿Cuánto mide nuestra gratitud? En una escala del 1 al 10, siendo el 10 lo más alto, ¿dónde se encuentra usted? No reconocer el valor del bien o de las bendiciones es un indicador de ingratitud. Nuestra gratitud debe ser trascendente; agradecemos a Dios por los dones que recibimos y por sus bendiciones, y aun por aquellas cosas negativas que nos ocurren. ¿Podemos dar gracias a Dios en medio de la crisis? Por supuesto que sí; ¿es fácil?, claro que no, pero es posible.


Efesios 5:20 nos imparte este hermoso consejo: “Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. La frase “por todo” incluye cosas buenas, no tan buenas, y no buenas. Esto me lleva a pensar en cinco características distintivas de un creyente agradecido:


1. El creyente agradecido es humilde

2. El creyente agradecido no es ansioso

3. El creyente agradecido es un alentador

4. El creyente agradecido es resiliente

5. El creyente agradecido es compasivo y generoso


¡Gratitud al Todopoderoso!


Por: Mareleney Rodríguez



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