Los pequeños gigantes

1 Samuel 17

Por: Mareleney Rodríguez


En 1 Samuel 17, leemos la extraordinaria historia de David y Goliat, y de cómo este jovencito se atrevió a salir al campo de batalla para pelear contra él. Abiertamente, Goliat le demostró a los israelitas quién era y los intimidó en gran manera. Nótese que no se escondió detrás de nadie para insultar a los hebreos, ni tampoco usó mensajeros para enviarle mensajes de muerte al pueblo. Aunque la historia tuvo un final poderoso y de victoria para el pueblo de Dios, no podemos pasar por alto las estrategias de este individuo. Gracias que ¡Dios tenía reservado un David para un Goliat!.


¡Yo nunca he visto un gigante! Pero he conocido varios “gigantitos” que no vociferan como Goliat, pero amedrentan igual que él. Los hay en todas las esferas y la iglesia no es la excepción. Los Goliat dentro de la comunidad de fe no amenazan con espada y jabalina, pero son aquellos que en vez de unirse a la visión de la iglesia, se oponen, hacen alarde de su inteligencia, siempre tienen las mejores ideas aunque nunca hagan nada. Son aquellos cuyos ojos están fijados en todo lo que hace el líder, y siempre buscan algo para criticar o argumentar. No hacen nada, pero tampoco dejan hacer. ¡Ah!, hasta en el liderazgo hay algunos Goliat.


Muy a menudo amenazan con malas actitudes, palabras insensatas, oposición, y hacen daño a la vida integral de la iglesia. Son terribles porque muchas veces no lo hacen abiertamente. Recordemos que hay gigantes declarados y no declarados, y estos últimos son los más peligrosos. Charles Spurgeon dijo: “La más horrenda calamidad que la Iglesia pudiera temer no es la que proviene del asalto de los enemigos que están afuera, sino de los falsos hermanos y traidores que están dentro del campamento”.


Pero tenemos que lidiar con ellos para que la obra de Dios no sea obstaculizada. A continuación algunas particularidades de los que tienen el espíritu de Goliat y los que tienen el espíritu de David:


Los Goliat:


1. Desechan la visión de la iglesia

2. Secuestran los planes de la iglesia cuando las cosas no se hacen a su manera.

3. Aparentan tener celo por la iglesia/ministerio, pero en realidad quieren controlar

4. Hacen alarde de su inteligencia y capacidad

5. Tienen un espíritu superior


Los David:


1. Se aferran a la visión de la iglesia

2. Apoyan la obra de Dios aunque difieran con algunas decisiones

3. Buscan el crecimiento integral

4. Emplean su inteligencia para enriquecer la obra del Señor

5. Toman decisiones sabias y son prudentes



Que nuestro fervor por la obra de Dios sea tan magno, que siempre tengamos un corazón puro y dispuesto como David. Que laboremos con transparencia y humildad a favor del reino de Dios. Que Dios nos dé discernimiento para detectar a los Goliat y saber cómo lidiar con ellos. Que seamos genuinos ante Dios y los unos con otros. Y que Dios continúe levantando a los David…








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