Tentaciones disfrazadas

¿Alguna ves le ha llamado la atención algún postre delicadamente puesto en una vitrina? A mí sí…no soy dada al dulce, pero confieso que mi postre favorito lo es el tiramisú. De mil en cien, lo compro. ¡Por supuesto, el buen tiramisú! En una ocasión, vi una vitrina repleta de postres y entre ellos, estaba mi favorito. Lo compré y llevé a casa, y me dije a mí misma, “Cuando llegue, lo disfrutaré con mucha calma”. Para mi sorpresa, fue el peor tiramisú que he comido. Viejo, añejado y de fábrica. En la vitrina lucía llamativo y esquicito, pero era todo un disfraz.


Así como el tiramisú disfrazado, así hay tentaciones disfrazadas. La diferencia entre el postre y la tentación es que sólo me costó 7.00 dólares, pero la tentación trae destrucción espiritual, emocional y hasta física. Hay tentaciones que se disfrazan muy bien, y hasta pueden ser justificadas. “Dios sabe que lo amo”; “Ese fulano(a) no merece esa posición, porque es…”; “Al cabo no me pagan bien por hacer esto, así que…”, etc. A continuación, algunas tentaciones disfrazadas y su antítesis.



Tentaciones disfrazadas Antítesis


1. El conformismo espiritual 1. La urgencia espiritual

2. La envidia ministerial 2. La unidad y el respeto ministerial

3. El hablar de más 3. La crítica constructiva, que edifique

4. La deshonestidad 4. La integridad

5. La mentira y la hipocresía 5. La verdad y la transparencia


Romanos 13:14, nos exhorta a vestirnos del Señor Jesucristo, para que seamos librados de toda tentación. Hay quienes sólo consideran tentación cosas, tales como la idolatría, la borrachera, el adulterio, y otros; sin embargo, pasan por alto el hablar de más, la mentira, la desunión, la envidia. Todas estas prácticas van en contra de lo establecido por Dios. La Biblia, repetidamente, nos exhorta a cuidarnos de estas cosas porque son dañinas; laceran el ministerio, a la iglesia y al prójimo. En el Salmo 51:10, David rogó a Dios que creará en él un corazón limpio y un espíritu recto. El corazón limpio exalta a Dios. En el mundo secular estas tentaciones son la orden del día, mas no debe ser así en la comunidad de fe. A fin de que el evangelio que predicamos sea creíble ante el mundo que no conoce a Dios, nos ayude el Soberano a que nuestra luz brille sin sombra alguna. Que este año y siempre, el Espíritu Santo nos llene de Su carácter santo para honrar a Dios en todo y a través de todo.


¡Cuidado con las tentaciones disfrazadas!


Por: Mareleney Rodríguez



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